© 1999, Bruno Mazzani
Investigación y Tecnología del Cultivo del Ajonjolí en Venezuela
CONICIT ISBN 980-6020-54-5 / FUNDACITE ARAGUA ISBN 980-327-509-7.
Ediciones del Consejo Nacional de Investigaciones Cientificas y Tecnologicas
URL: http://ajonjoli.sian.info.ve
4. Abonamiento y nutriciónBascones y López (1961) en una siembra de la variedad Aceitera, cuyo rendimiento estimado de semilla fue de 2.200 kg por hectárea, determinaron la extracción de nutrientes, analizando los diversos órganos de la planta y obtuvieron los resultados siguientes:
Según los autores citados la extracción de nutrientes muestra un marcado paralelismo con el crecimiento de la planta, siendo máxima en la primera quincena del segundo mes del ciclo de esta. Como lo demuestran los datos expuestos, cerca del 40 por ciento de la materia seca total está representado por la cápsulas. De éstas alrededor de un sesenta por ciento en peso corresponde a las semillas, las cuales constituyen por lo tanto un 22 a 25 por ciento de la materia seca total. La distribución del nitrógeno en las diferentes partes de la planta muestra grandes diferencias. Altas concentraciones en hojas y cápsulas (~ 1,7 por ciento) en comparación con tallos y raíces (~ 0,3 por ciento). Cerca del 90 por ciento del total de nitrógeno extraído del suelo por la planta del ajonjolí se encuentra en hojas y cápsulas. En cuanto al fósforo un 72 por ciento del total extraído por la planta se encuentra en hojas y cápsulas, siendo mayor la concentración de este elemento en las hojas (0,6 por ciento) respecto a las otras partes de la planta. El potasio sigue una distribución algo diferente, ya que su mayor concentración se observa en tallos y cápsulas (cerca de 85 por ciento del total). El contenido de este elemento en las hojas es de 0.8 por ciento, mientras que en cápsulas y tallos es aproximadamente el doble. Las proporciones de los tres elementos presentes en la materia seca cosechada son aproximadamente 1,2 N : 0,3 P : 1.3 K. datos que será necesario completar con los contenidos de esos elementos en el suelo para dosificar la aplicación de abonos en este cultivo. Los mismos autores citados arriba (Bascones y López, 1961) han determinado en las hojas del ajonjolí los niveles por debajo de los cuales aparecen síntomas carenciales de los cinco elementos siguientes (entre paréntesis los valores en hojas normales) :
En las sabanas de las Mesas Orientales (estados Anzoátegui y Monagas) Rodríguez y otros (1987), basándose en los resultados de experimentos realizados durante varios años a partir de 1985, elaboró una tabla de doble entrada que orienta sobre las dosis mas adecuadas de fósforo y potasio en función de los contenidos de estos elementos en el suelo. En cuanto a la fertilización nitrogenada la autora toma como dosis básicas 60 y 120 kilogramos de N por hectárea. Se obtiene así un instructivo de abonamiento, cuya aplicación presupone como condición previa que los suelos sean aptos para el cultivo del ajonjolí. Advertencia que se entiende en relación con la escogencia de los suelos tipo 1, cuya clasificación hemos comentado en párrafos anteriores. La tabla mencionada se reproduce a continuación:
En el estado Anzoátegui, en las cercanías de El Tigre, un ensayo de abonamiento realizado en tres suelos identificados como Guanipa 1 virgen (G1V), Guanipa 2 virgen (G2V) y Guanipa 2 barbecho (G2B) dio los resultados que reproducimos a continuación:
Los suelos en los cuales se realizó el ensayo presentaron las siguientes características:
Los efectos del encalado y del reabono han sido estudiados en numerosos experimentos de cuyos resultados Sánchez y Rodríguez (1985) han concluido que "no hay necesidad de aplicar cal cuando el pH es mayor de 5,5 ya que en estos suelos el contenido de aluminio intercambiable es bajo y el papel benéfico de la cal se debe mayormente a su efecto como fertilizante. En los suelos de las sabanas orientales al aplicar cal hasta alcanzar un pH de 5,5 aproximadamente, entre el 90 y el 100 por ciento del aluminio intercambiable se neutraliza, lo cual en suelos vírgenes de pH 4,3 - 4,5 se alcanza comúnmente con la aplicación de 500 kilogramos de cal por hectárea. Con esa aplicación se asegura un buen abastecimiento de calcio o de calcio y magnesio al cultivo y se mantiene asequible el fósforo, junto con la mayoría de los elementos menores (hierro, zinc, manganeso, cobre, boro). Además se evitan las pérdidas de nitrógeno que causaría el sobreencalado, ya que las condiciones alcalinas y las altas temperaturas de los suelos de esas regiones intensifican la volatilización de ese elemento." Los rendimientos del ajonjolí en respuesta a la aplicación de diferentes dosis de cal han sido reportados por Rodríguez (1987) según los detalles siguientes:
En los tres ensayos anteriores también fue estudiado el efecto del reabono sobre el rendimiento del ajonjolí con los resultados que resumimos a continuación:
Como lo demuestran los datos anteriores, el reabono con 100 kilogramos de urea dio los mejores resultados, incrementando significativamente los rendimientos del ajonjolí en los ensayos 1 y 2 (11 y 40 por ciento, respectivamente). El sulfato de amonio en el ensayo 2 aportó un 10 por ciento de incremento del rendimiento respecto al testigo no reabonado. También fueron estudiados los efectos de la aplicación de cal sobre los rendimientos del ajonjolí en el estado Anzoátegui (El Tigre) con los resultados que resumimos a continuación:
Estos resultados fueron obtenidos en un suelo caracterizado como sigue y el cual fue abonado para la siembra del ajonjolí con 500 kg/ha de la formula 12-24-12:
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