© 1999, Bruno Mazzani
Investigación y Tecnología del Cultivo del Ajonjolí en Venezuela
CONICIT ISBN 980-6020-54-5 / FUNDACITE ARAGUA ISBN 980-327-509-7.
Ediciones del Consejo Nacional de Investigaciones Cientificas y Tecnologicas
URL: http://ajonjoli.sian.info.ve


5. Requerimientos de agua y estrés hídrico

El ajonjolí es producido en los Llanos Centro-Occidentales como segundo cultivo y en la época seca, es decir después de cosechado el maíz y cuando ya ha terminado la estación de lluvias. Esto significa que la planta cumple su ciclo de siembra a cosecha aprovechando la humedad que queda almacenada en el suelo. Esta reserva de agua va disminuyendo a medida que avanza la estación seca, siendo insignificantes los aportes de lluvias esporádicas que caen en la región de diciembre a marzo, es decir durante el cultivo del ajonjolí.

Montilla y Moraour (1970) han medido las siguientes cantidades de lluvia caída en los primeros 55 días del ciclo de las plantas sembradas en las fechas que se indican:

milímetros de lluvia

fechas de siembra

30 nov.

15 dic.

29 dic.

año 1

15,6

11,3

17,1

año 2

16,9

15,8

16,6

año 3

29,3

6,6

4,5

Los rendimientos del ajonjolí en esos tres años alcanzaron los valores promedios y máximos que se reportan a continuación (Kg/ha):

Año 1

Año 2

Año 3

máximo

1333

2015

894

promedio

919,5

1155,2

578

época de siembra

15 Dic.

15 Dic.

30 Dic.

Puche y Moreno (1982) han observado en los suelos de dos parcelas de Turén una declinación paulatina del contenido de humedad durante el ciclo del cultivo. Esos autores midieron semanalmente en las fechas indicadas el contenido de humedad a cuatro profundidades, y obtuvieron el siguiente cuadro que documenta detalladamente la evolución en el suelo de ese importante factor de la producción del ajonjolí.

Fechas de las observaciones

Profundidad (mm)

9 dic.

22 dic.

4 ene.

18 ene.

3 feb.

17 feb.

2 marz.

Parcela 1

humedad %

0-10

13,5

13,4

13,7

10,8

9,4

11,1

10,0

10-20

15,9

16,2

17,3

14,3

13,4

15,0

12,3

20-30

18,2

16,7

17,0

15,5

13,3

15,5

12,9

30-40

17,9

19,5

18,1

15,0

15,9

17,9

11,5

Parcela 2

0-10

16,2

15,4

8,9

14,1

12,0

10,9

9,4

10-20

17,7

16,4

12,4

14,6

13,6

15,0

12,8

20-30

17,7

18,1

12,9

15,8

13,8

15,4

13,2

30-40

20,8

19,9

22,2

18,3

14,9

15,4

14,9

Para la mejor interpretación de los datos expuestos arriba los autores mencionados han analizado la distribución de arena, limo y arcilla en los suelos de las dos parcelas con los resultados siguientes:

profundidad mm

parcela 1

arena

limo

arcilla

textura

0-10

40

43,5

16,5

franca

10-20

41

42

17

franca

20-30

42

42

16

franca

30-40

26

56

18

francolimosa

parcela 2

0-10

34

41

25

franca

10-20

36

46

22

franca

20-30

40

37

23

franca

30-40

28

48

24

franca

En cuanto a las propiedades físicas de los dos suelos las diferencias mas evidentes fueron observadas en la densidad aparente y en el módulo de ruptura, características que fueron menores en la parcela 1: 1,49 vs 1,71 y 0,39 vs 4,78 respectivamente, a 15-20 centímetros de profundidad.

En un cubo de suelo de 10 cm de lado esos autores encontraron el 75,4 por ciento de las raíces en la parcela 1 y el 71,7 en la parcela 2. Además en la parcela 1 las raíces alcanzaron profundidades de 40-45 cm mientras que no pasaron de 30 cm en la parcela 2. La importancia de esas diferencias estriba en que la concentración de raíces en la superficie restringe el aprovechamiento del agua almacenada a mayores profundidades, y la limitada expansión lateral disminuye el aprovechamiento de lluvias ocasionales.

La evolución del contenido de agua en el suelo sometido a diferentes sistemas de labranza ha sido descrita por Gil (1995) en su trabajo mencionado en párrafos anteriores en el cual destaca las ventajas del "barbecho" sobre la labranza tradicional ó reducida.

Volviendo a examinar los datos que Montilla y Moraour, citados anteriormente, obtuvieron en un experimento de tres años de duración y en el cual se compararon variedades ramificadas y no ramificadas sembradas en suelo liviano y en suelo pesado en tres épocas diferentes y en dos localidades, los efectos de las épocas de siembra están reflejados en los siguientes rendimientos:

Fechas

Kg/ha

30 nov.

promedio 685

máximo 1333

15 dic.

promedio 805

máximo 2015

29 dic.

promedio 886

máximo 1789

Sembrado en la época mas tardía el ajonjolí rindió 29,4 por ciento más que en la siembra temprana, mientras que la siembra intermedia presenta un rendimiento también intermedio. La aparente ventaja de la siembra mas tardía se hace mas evidente en los suelos livianos donde la diferencia alcanza a un 22 por ciento, mientras que en la época temprana fue de 11 por ciento. Es evidente que "tardío" y "temprano" se entiende aquí dentro del lapso allí indicado, ya que fuera de ese contexto se consideran siembras "tempranas " las que tienen lugar hasta fines de diciembre y siembras "tardías" aquellas realizadas después del 20 de enero. De todas maneras queda el hecho de que pequeñas diferencias de épocas de siembra pueden dar origen a grandes diferencias de resultados, por la influencia de diversos factores implícitos en la época, entre los cuales destaca la distribución de las pocas lluvias que todavía caen poco antes o poco después de realizada la siembra.

Los resultados de las investigaciones y la experiencia de casi medio siglo del cultivo en esa región no dejan dudas acerca de que el ajonjolí encuentra en los suelos suficiente humedad residual para alcanzar un desarrollo satisfactorio de la planta y rendimientos desde aceptables (500 - 600 kg/ha) hasta sobresalientes (más de 1000 kg/ha), siempre que su siembra tenga lugar en época adecuada.

En condiciones de clima y suelo diferentes (campo experimental del CENIAP, Maracay) los rendimientos del ajonjolí fueron los que reproducimos a continuación, junto con las cantidades de lluvia caídas durante el ciclo del cultivo en una secuencia de 10 años (a):

año

fecha de siembra

lluvia mm

días de lluvia

rendimiento kg/ha

1

16 julio

372

39

1.039

2

23

440

54

1.002

3

15

315

45

1.176

4

5 agosto

356

53

914

5

27 julio

587

51

1.636

6

21 julio

441

55

714

7

28 agosto

314

41

857

8

12 setiembre

220

27

1.511

9

6 agosto

362

31

1.004

10

3 agosto

385

37

897

En los datos anteriores la relación entre el rendimiento del ajonjolí y la lluvia caída durante su ciclo no es evidente. El mayor rendimiento coincide con la mayor cantidad de lluvia (año 5) pero el segundo mayor rendimiento corresponde a la menor precipitación sea en milímetros como en número de días. Por otra parte los cuatro menores rendimientos no coinciden con las cuatro menores cantidades de lluvia, destacándose el año 6 en el cual el rendimiento fue el menor de toda la serie mientras la cantidad de lluvia fue la segunda mayor en milímetros y la primera en días.

Se puede suponer que la distribución de las lluvias dentro del ciclo de la planta tenga importantes efectos sobre los rendimientos. En los 10 años expuestos arriba esa distribución en mm durante las tres etapas del ciclo que se indican, fue la siguiente:

años

1

2

3

4

5

6

7

8

9

10

Desde siembra a comienzo floración

289

203

186

128

120

204

179

165

214

175

Floración y fructificación

66

189

79

205

406

141

50

47

115

135

Maduración

14

37

41

22

56

96

84

8

33

75

Aquí también se observa que mientras el máximo rendimiento (año 5) coincidió con cantidades de lluvia intermedias en los períodos primero y tercero y máxima en el segundo período, el rendimiento mas bajo (año 6) coincidió con lluvias intermedias en el primero y segundo período y máxima en el tercero. A su vez el segundo rendimiento mas alto (año 8) correspondió a cantidades de lluvia baja en el primer periodo y muy bajas en los segundo y tercero, las cuales fueron las mas bajas de todos los años.

En las mismas condiciones bajo las cuales fueron obtenidos los datos anteriores, García y otros (1971) encontraron que los rendimientos mas altos coinciden con verdaderos equilibrios (cero exceso y cero deficiencia) dentro del balance de agua. Los rendimientos mas bajos corresponden a los valores extremos tanto de exceso como de deficiencia. La alternancia de valores positivos y negativos del balance de agua durante una misma siembra afecta a los rendimientos en forma desigual.

Sobre los resultados de 21 siembras realizadas en 8 años esos autores esbozaron los 6 índices agroclimáticos siguientes:

deficiencia de agua mm

exceso de agua mm

denominación

> 60

0

seco

60 a 20

0

subhúmedo seco

20 a 0

0

subhúmedo

0

0 a 20

subhúmedo

0

20 a 80

subhúmedo húmedo

0

> 80

húmedo

Los autores concluyen que los índices agrupados bajo la denominación subhúmedo parecen ser los mas favorables para el cultivo del ajonjolí.

En experimentos conducidos por la estación Experimental de Araure del Fonaiap comparando cuatro fechas de siembra (algo atípicas para esa región), fueron obtenidos los siguientes rendimientos (Kg/ha):

Fechas de siembra

variedad

30 agosto

19 septiembre

30 octubre

19 noviembre

Glauca

868

731

534

399

Aceitera

573

521

256

470

Lluvia mm

534

321

226

155

Lluvia días

40

29

16

10

Con la excepción del rendimiento de la variedad Aceitera en la fecha de siembra mas tardía, los demás datos revelan una evidente relación entre los rendimientos y las lluvias caídas durante el ciclo de la planta, sea en milímetros como en días.

Coronado y Moreno (1991), analizando la disponibilidad de agua y los rendimientos del ajonjolí en el estado Portuguesa, destacan los siguientes aspectos:

  • La respuesta del rendimiento a las variables climáticas es diferente si el cultivo es realizado por "buenos " o por "malos " productores;
  • El agua inicial contenida en el suelo satisface hasta un 80 por ciento de la evapotranspiración real en las siembras realizadas en las primeras semanas de diciembre;
  • Los aportes freáticos no afectan significativamente a los rendimientos porque la mesa freática se encuentra a gran profundidad;
  • La variable "condición hídrica " explica un 8 por ciento de la variabilidad de los rendimientos.

Esas conclusiones fueron el resultado de promediar los rendimientos del ajonjolí obtenidos por productores que realizaron sus siembras desde la primera semana de diciembre hasta la primera semana de febrero. Dichos rendimientos fueron:

Semana de la siembra

Rendimientos de ajonjolí (Kg/ha)

1 diciembre

358,7

2

637,5

3

500

4

410

1 enero

412

2

390

3

350

4

322

1 febrero

341

En las semana 1 y 2 de enero, es decir desde el 29 de diciembre hasta el 11 de enero, fue realizado el 57 por ciento del total de siembras estudiadas. El aire seco y las altas temperaturas que prevalecen en las épocas tardías del cultivo en los Llanos Centro-occidentales, pueden llevar al cierre de los estomas y a la depresión de la fotosíntesis. Estos problemas son agudizados por el cambio del contenido global de agua en las hojas y por la alta concentración de CO2 dentro de las mismas, hasta que se hacen presentes los síntomas del "stress hídrico".

La repercusión de la escasez de humedad es mayor sobre la producción de la biomasa aérea que sobre la producción de semilla. Bajo cuatro condiciones, identificadas como stress hídrico ausente, ligero, moderado y alto, los valores de la relación "biomasa aérea : semillas " fueron, en el mismo orden, 3,26 - 2,81 - 2,53 - 5,97. La gran diferencia del último valor no contradice a lo anterior, mas bien se explica porque en condiciones de alto stress hídrico una elevada proporción de la semilla no termina de formarse y su peso queda reducido en comparación con los pesos de las otras partes de la planta.

La estimación de las cantidades de agua requeridas hay que relacionarla con la producción de materia seca y presenta grandes variaciones de una a otra especie. En el caso del maíz, por ejemplo, cultivado en suelo fértil, se ha estimado en 1:350 el valor de esa relación, es decir que la planta del maíz necesitaría unos trescientos cincuenta gramos de agua para producir un gramo de materia seca. Asimismo para el arroz esa estimación es de 1:550 y para el sorgo 1:250. Esos valores están sujetos a cambiar cuando cambian las condiciones ambientales, especialmente de clima y suelo, sin embargo la relación entre ellos tiende a mantenerse. Para el ajonjolí, cuyo requerimiento no ha sido determinado experimentalmente, hasta donde hemos podido averiguar, se puede suponer que no difiera mucho del que se ha indicado para el frijol, 1:500 En ese caso, como lo hemos comentado en párrafos anteriores, tomando como ejemplo una cosecha de mil kilos de semilla por hectárea, le correspondería una producción de aproximadamente 5 toneladas de materia seca total y un gasto de agua de unas 2.500 toneladas, equivalentes a una lámina de 250 mm. En las condiciones de cultivo en época seca, si se reduce la disponibilidad de agua también se reducirá la producción de materia seca, proceso en el cual intervendrán también otros factores sea internos de la planta como del ambiente. Las necesidades de agua para el cultivo del ajonjolí constituyen un área importante de investigación en sus aspectos básicos, por ejemplo de fisiología y genética, y en sus aplicaciones prácticas. Entre estas últimas diversos autores han dedicado atención al riego complementario. Según Caraballo (1988) la variedad Ven. 44 para una producción, bajo riego, de 1.400 Kg/Ha en 104 días de ciclo, necesitó 400 mm de agua.

Piñero y Badillo (1991) han estudiado los aspectos técnicos y económicos del riego complementario, a favor del cual aducen como principales razones el déficit de agua durante el ciclo del cultivo y los incrementos de rendimiento. Considerando la disponibilidad abundante de agua en la región y sus características topográficas y baja velocidad del viento, esos autores recomiendan los métodos de gravedad o aspersión convencional. También alertan sobre posibles limitaciones en relación con el deficiente drenaje de muchos suelos y con la mayor incidencia de enfermedades de las plantas. Citan además como antecedente los resultados experimentales no publicados de trabajos realizados en la región, según los cuales el ajonjolí, regado tres veces con una lámina de 40 mm cada vez, produjo 1.510 kg de semilla por hectárea.


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