© 1999, Bruno Mazzani
Investigación y Tecnología del Cultivo del Ajonjolí en Venezuela
CONICIT ISBN 980-6020-54-5 / FUNDACITE ARAGUA ISBN 980-327-509-7.
Ediciones del Consejo Nacional de Investigaciones Cientificas y Tecnologicas
URL: http://ajonjoli.sian.info.ve
10. MecanizaciónEl ajonjolí se empezó a cultivar en Venezuela a escala familiar y como cultivo hortícola. En la segunda mitad del siglo pasado el cultivo del ajonjolí se volvió comercial en la Península de Paraguaná donde la producción excedía las necesidades de los conuqueros y parte de las cosechas era vendida en los mercados locales, hasta Maracaibo. En esa producción del ajonjolí todas las labores de siembra a cosecha eran realizadas a mano. Hacia mediados de este siglo la selección de variedades aptas para la cosecha mecánica y simultáneamente la adaptación de máquinas e implementos para ese fin hicieron posible la extensión del cultivo a la región de los Llanos Centro-occidentales, donde se estableció como acompañante y complementario del cultivo del arroz y del maíz.
La mecanización de la siembra y de la cosecha era condición imprescindible para que el cultivo se mantuviera en esa región donde la mano de obra era escasa y costosa. La mecanización de la siembra no presentó mayores dificultades. En cambio la mecanización de la cosecha fue un reto que los técnicos asumieron y resolvieron tan eficientemente que las áreas ocupadas por ese cultivo fueron extendiéndose rápidamente hasta llegar a las cifras que hemos reportado al comienzo de este trabajo. Se puede resumir la evolución de la cosecha mecánica del ajonjolí considerando tres etapas principales.
La primera etapa tuvo sus logros en la adaptación y uso de la vieja "segadora - atadora" de cereales para cortar las plantas maduras, y de la "cosechadora combinada" para trillar las plantas después de secadas al sol durante no menos de quince días. Esto representaba todavía una mecanización parcial de la cosecha del ajonjolí. Los haces de plantas tirados al suelo por la "segadora - atadora tenían que ser recogidos y reunidos en "burros" o "parvas" para el secado de las plantas al sol. Después nuevamente se requería trabajo manual para alimentar (es decir tirar las plantas secas dentro de) la combinada para la trilla.
En la segunda etapa se logró la mecanización de la "alimentación" de la combinada. Un aparato de invención y construcción local pegado lateralmente (sistema Colleoni) o en frente de la combinada (sistema Schultz) y operado por el mismo conductor de la combinada o a través de una célula fotoeléctrica, golpeaba los "burros " arrojándolos sobre la plataforma. Estos dos sistemas fueron analizados por Dávila (1977), demostrando sus ventajas respecto al sistema tradicional.
Después de este segundo avance todavía quedaba para el trabajo de los obreros, posterior a la operación de corte y amarre de las plantas, recoger los haces y pararlos en los "burros" para el secado. En la década de los 70 se hicieron los primeros ensayos para explorar la posibilidad del secado químico de las plantas como práctica alternativa del tradicional secado al sol. Se ensayaron numerosos productos químicos y desecantes orgánicos y finalmente se obtuvieron los resultados mas prometedores con el Reglone. Dos dosis de este producto (1 y 2 Kg por hectárea) y dos épocas de aspersión con una semana de intervalo, mostraron:
Simultáneos con esos experimentos de secado artificial de las plantas se empezaron los estudios de la modificación de la cosechadora para que ésta, además de trillar, cumpliera también la operación de corte de las plantas. Quedaría así eliminado el amarre de las plantas en haces y su levantamiento y parado en los "burros". Con el diseño y construcción de un cabezal especialmente adaptado a las exigencias de la planta y del cultivo del ajonjolí y que se instalaba en el frente de la "combinada", se logró reunir en dos operaciones simultaneas el corte de las plantas y su trilla, hasta entonces separadas por no menos de quince días. Quedaba eliminada cualquiera intervención del trabajo manual en la cosecha del ajonjolí. Se había cumplido así la tercera etapa del proceso. Algunas especificaciones técnicas del equipo diseñado para este sistema de cosecha, son las siguientes:
La pregunta de antes: "¿Cuál es la mejor época de corte de las plantas?" ha sido ahora substituida por otra que suena así: "¿Cuál es la mejor época de asperjar las plantas para su secado?". La respuesta es ciertamente compleja en una planta como el ajonjolí la cual presenta al mismo tiempo frutos maduros y semillas completamente formadas junto con flores abiertas y botones florales hacia los ápices de tallos y ramas, situación creada por la naturaleza del crecimiento de la planta que es indeterminado. El ajonjolí de crecimiento determinado que fue encontrado recientemente en Israel (Ashri, 1989) no se ha podido aprovechar directamente hasta ahora por sus grandes limitaciones de productividad.
Caraballo (1990) ha hecho una evaluación del momento oportuno de cosecha en la variedad Maporal. el cual se fijaría sumando los días desde la siembra hasta el inicio de la floración, mas los días de duración de la floración efectiva, mas los días de desarrollo de las semillas. En su experimento la autora encontró valores de 48, 20 y 38 días desde la siembra, respectivamente para los tres períodos mencionados y concluyó que para las condiciones de su ensayo la cosecha debía realizarse a los 106 días. Naturalmente esos valores están sujetos a variaciones de acuerdo con las condiciones ambientales y con las características varietales. Para que se reconozca mas fácilmente la época óptima de cosecha, la planta del ajonjolí muestra ciertos síntomas que es necesario tomar en cuenta, tales como:
Weky (1987), estudiando la influencia de diferentes épocas de corte sobre el rendimiento de tres variedades de ajonjolí, ensayó la estimación de un índice de maduración a través de la relación "peso seco de la semilla: peso seco de la cápsula vacía". Los valores óptimos de esa relación y los cuales coincidieron con los máximos rendimientos variaron entre 1,20 y 1,50, aproximadamente, en los tres cultivares. Sin embargo por la distribución y variabilidad de esos valores la autora concluyó que no eran aprovechables para una fijación confiable de la mejor época de cosecha. De todas maneras es necesario recalcar que frecuentemente los cultivadores de ajonjolí, preocupados por prevenir ciertas pérdidas visibles de semilla derivadas de la dehiscencia de los frutos, están expuestos a pérdidas peores, aunque invisibles, por adelantar la cosecha y no dejarle tiempo a los muchos frutos que se encuentran hacia los ápices de tallos y ramas de terminar la maduración de sus semillas.
En párrafos anteriores hemos comentado que tendremos la mejor solución de este problema cuando los cultivadores tengan a su disposición variedades indehiscentes. El uso de variedades indehiscentes nos introducirá a la cuarta etapa del proceso de mecanización de la cosecha que hemos venido describiendo. El cambio mas importante del sistema actual puede ser la eliminación del hacinamiento y emparvado de las plantas y también de la aspersión química de las mismas para el secado. Las plantas indehiscentes podrían ser cortadas y dejadas secar en el suelo. Este secado en las condiciones de altas temperaturas, sequedad del aire y aireación de las plantas aisladas y sueltas (es decir no comprimidas en haces que internamente mantienen por mas largo tiempo la humedad), se cumpliría en mas breve lapso. Seguidamente las plantas secas y con sus frutos cerrados serían recogidas y trilladas por una cosechadora adaptada para ese fin. Este sistema de cosecha fue ensayado en 1956 en siembras de ajonjolí en El Cenizo (Edo. Trujillo) y en Payara (Edo. Portuguesa) y prematuramente abandonado por suponer que serían excesivas las pérdidas de semilla en variedades dehiscentes cuyos frutos se abren al secarse con caída de las semillas al suelo desde plantas secas no mantenidas en posición vertical.
Pero recientemente hemos tenido una importante ratificación de la viabilidad de éstos métodos en un trabajo de Langham (1999) que describe como se realiza la cosecha en los Estados Unidos: sin aspersión de desecantes y con variedades dehiscentes, las plantas son cortadas y trilladas simultáneamente o cortadas primero dejadas en el suelo y trilladas después de un tiempo (que puede ser varias semanas) pero en todo caso prescindiendo de hacinamiento y empacado previo a la trilla. La selección de variedades con menor dehiscencia de las cápsulas y mayor retención de la semilla ofrece perspectivas favorables para que ese método de cosecha sea adaptado con éxito también en Venezuela. Estos adelantos exigirán la acción integrada de los mejoradores de plantas y de los especialistas en mecanización agrícola, los primeros para seleccionar tipos indehiscentes de alto rendimiento o dehiscentes con buena retención de semilla en la época seca, y los segundos para afinar la adaptación de la máquinas. |
[Capítulo anterior] [Tabla de Contenido] [Capítulo siguiente]